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El Hotel Sociocultural en Mérida
El Hotel Sociocultural de Mérida es la propuesta de Carrillo Arquitectos para el concurso de rehabilitación del antiguo Convento de las Freylas de Santiago, en el barrio histórico de Santa Eulalia. El encargo planteaba una intervención delicada sobre el patrimonio: recuperar el convento y darle un uso nuevo y vivo. La propuesta lo convierte en un edificio con dos funciones que se mezclan, un hotel y un centro de actividades creativas y de conocimiento. El patio es la pieza que lo articula todo. En lugar de tratar el convento como un monumento aislado, el proyecto añade en el solar contiguo nuevos volúmenes de formas puras y limpias, que respetan la escala del edificio histórico sin competir con él. El objetivo es rescatar la identidad y los valores culturales del lugar. El vacío central y los patios interiores llevan la luz al edificio y forman recorridos públicos, que conectan las estancias del hotel con los espacios dedicados al arte, al talento local y a la vida social de Mérida. Así, huéspedes, artistas y vecinos comparten un mismo edificio y un mismo patio, en pleno centro histórico de la ciudad.
Información del Proyecto
El convento de las Freylas, junto con la Basílica de Santa Eulalia y la capilla del Hornito, forma uno de los conjuntos históricos más importantes de Mérida. Con el paso del tiempo y la falta de cuidado, el convento se fue degradando. El proyecto del Hotel Sociocultural se enfrenta al reto de recuperar este espacio urbano con un gesto arquitectónico que tenga a la vez emoción y función, y que devuelva el conjunto a la vida de la ciudad.
Cliente: Ayuntamiento de Mérida
Fin de obra: 2 de diciembre de 2008
Tipo de proyecto: Dotcional
Arquitectos: Carrillo arquitectos

Diseño exterior
La propuesta rehabilita el convento y lo divide en dos partes bien diferenciadas: una dedicada al alojamiento y otra a las actividades docentes y creativas. Las dos se articulan a través de una galería porticada en el Patio de los Naranjos, que funciona como lugar de encuentro entre ambas. La organización prioriza un uso eficiente de los recursos, para ofrecer una atención cercana y personalizada a los huéspedes y para ampliar la oferta cultural del edificio. Huéspedes y participantes en las actividades comparten el patio, pero cada uso tiene su propia zona dentro del convento, de modo que el hotel y el centro creativo pueden funcionar a la vez sin molestarse. El convento recupera así su papel como edificio abierto, con vida durante todo el día y en todas las épocas del año, sin perder el carácter que le dan sus muros históricos.

Diseño interior
El convento de las Freylas, la Basílica de Santa Eulalia y la capilla del Hornito forman hoy un espacio muy distinto al de sus orígenes en el siglo XVI. El proyecto busca resolver y recuperar ese espacio urbano, degradado por el paso del tiempo, con una intervención arquitectónica sencilla. La intención es crear un gran espacio urbano, como en otros proyectos de plaza pública del estudio, con un gesto que tenga emoción y función a la vez. Los nuevos volúmenes y el patio ordenan el conjunto y lo abren a la ciudad, de modo que el visitante entiende la relación entre los tres edificios históricos. La rehabilitación se plantea con respeto por lo existente: lo nuevo se distingue de lo antiguo, pero no le quita protagonismo, y el patio pasa a ser el centro de la vida del conjunto.

Sostenibilidad
El edificio pasó a ser propiedad del Ayuntamiento en 2007, cuando este convocó el concurso para su remodelación y su nuevo uso, objeto de este proyecto. En 2009, el gobierno municipal anunció otro proyecto distinto, y la propuesta premiada en el concurso para el Hotel Sociocultural no llegó a construirse. Desde entonces, el antiguo convento ha permanecido abandonado y en ruina. Solo la Junta de Extremadura intervino en 2015, ante el riesgo de que parte de la cubierta se derrumbara. Hoy, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tiene interés en usar el Convento de las Freylas como sede de uno de sus organismos, el futuro Instituto de Arqueología de Mérida. Las partes están en conversaciones, pero por ahora el futuro del convento sigue en el aire. Para el estudio, la propuesta del concurso sigue siendo una forma posible de devolver la vida a un edificio que lleva más de una década vacío y que forma parte del patrimonio de toda la ciudad. Mientras tanto, el conjunto de Santa Eulalia sigue esperando una solución definitiva.
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Del primer boceto al final de obra
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