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En el barrio del Campanar, habitadas por más de 400 usuarios he querido realizar este artículo que refleje una serie de preocupaciones técnicas y arquitectónicas significativas relacionadas con la gestión de riesgos ante incendios y la protección contra incendios en edificaciones. analizaremos detalladamente cada aspecto desde una perspectiva técnica y arquitectónica, centrándonos en los desafíos planteados por el uso de materiales inflamables, la falta de documentación adecuada y la necesidad de implementar medidas preventivas eficaces.

Al comienzo de la investigación, del suceso del incendio de Valencia, los especialistas creían que la rápida propagación de las llamas se atribuía al poliuretano, un aislante que revestía gran parte de la fachada del inmueble. No obstante, un día después, cuando los bomberos y los peritos pudieron inspeccionar los restos del incendio, se confirmó que el revestimiento del edificio no era poliuretano, sino lana de roca. Este material, al igual que el poliuretano, es un aislante térmico ampliamente empleado en la construcción y en la industria.

Está compuesto principalmente de lana mineral producida a partir de roca natural como la basáltica, una roca volcánica común en la corteza terrestre. La lana de roca es un material versátil utilizado tanto para el aislamiento térmico como para el aislamiento acústico en la construcción de viviendas nuevas, como fue el caso de este edificio construido en 2009. También se utiliza para aislar térmicamente cerramientos expuestos al exterior, como fachadas, cubiertas o suelos, así como para medianeras.

La diferencia clave entre estos dos materiales de construcción radica en su composición: el poliuretano es un compuesto orgánico que puede alimentar las llamas, mientras que la lana de roca es un material inorgánico que no contribuye a la propagación del fuego. Inicialmente, los expertos, incluida la vicepresidenta del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Valencia, Esther Puchades, atribuyeron la rápida propagación del incendio al poliuretano. Sin embargo, un día después del trágico suceso, el presidente del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Valencia (COAT Valencia), Vicente Terol, informó a La Vanguardia que el aislamiento de la fachada era de «lana de roca», no de «poliuretano».

A pesar de identificar el material que recubría la fachada, aún no se puede determinar qué causó que el edificio reaccionara al fuego de la manera en que lo hizo, según Toril. En declaraciones a El Confidencial, Esther Puchades reconoció haber cometido un error en su evaluación inicial y señaló que, tras revisar las imágenes del edificio, observó «algún otro tipo de material termoplástico» que contribuyó a la propagación del incendio.

LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES CONFIRMAN QUE EL EDIFICIO DE CAMPANAR NO ESTABA REVESTIDO CON POLIURETANO.

En primer lugar, a partir de la tragedia del incendio de Valencia de los dos edificios del barrio del Campanar, han saltado todas las alarmas donde en un principio se revelaba la presencia generalizada de poliuretano como aislamiento térmico en los edificios, un material «potencialmente peligroso» en caso de incendio.

Al parecer no ha sido este material el principal combustible del incendio porque la fachada ventilada de composite estaba aislada con lana de roca, pero se hace constar la falta de documentación exhaustiva sobre los materiales empleados en la construcción de edificios anteriores a 2006, año en el que entro en vigor el Codigo Técnico de la Edificación (CTE),  plantea un desafío significativo en la identificación de edificaciones con este tipo de revestimiento. Además, la dificultad para auditar los libros del edificio, especialmente aquellos en formato de papel o fisico y extensos, complica aún más la tarea de identificación y evaluación.

Desde un punto de vista técnico, la ausencia de un registro completo de los materiales utilizados en la construcción de edificios representa un problema serio en términos de seguridad y gestión de riesgos. La falta de información detallada sobre los materiales inflamables presentes en los edificios dificulta la implementación de medidas preventivas y la planificación de estrategias de protección contra incendios.

Además, la complejidad burocrática y administrativa asociada con la recopilación y supervisión de la documentación de los edificios plantea desafíos adicionales desde una perspectiva arquitectónica y técnica. La necesidad de examinar manualmente una gran cantidad de libros del edificio, así como el tiempo y los recursos requeridos para llevar a cabo este proceso, representa una carga significativa para las autoridades y profesionales involucrados en la gestión de riesgos y la seguridad de los edificios.

Imagenes sobre el incedio en Valencia de los dos edificios de viviendas. Fuente EL PAIS

Desde un punto de vista arquitectónico, la presencia generalizada de poliuretano en los edificios resalta la importancia de revisar y fortalecer las regulaciones y normativas relacionadas con los materiales de construcción. La necesidad de garantizar que los materiales utilizados en la construcción de edificios cumplan con estándares de seguridad y protección contra incendios es fundamental para mitigar riesgos y garantizar la seguridad de los ocupantes de los edificios. La discusión sobre los revestimientos de los edificios y su papel en la propagación del fuego destaca la importancia de considerar no solo los materiales utilizados en la construcción, sino también su comportamiento en caso de incendio.

La necesidad de utilizar materiales que no contribuyan a la propagación del fuego y que cumplan con estándares de seguridad contra incendios es crucial para minimizar el riesgo de tragedias como el ocurrido en el incendio de Valencia. Desde una perspectiva técnica, la implementación de medidas preventivas, como la realización de auditorías detalladas de los edificios y la revisión de los materiales de construcción utilizados, es fundamental para identificar y abordar posibles riesgos de seguridad. La necesidad de establecer procesos eficientes para recopilar y mantener registros precisos de los materiales de construcción utilizados en los edificios es esencial para garantizar la seguridad y protección contra incendios a largo plazo.

LA FACHADA DEL EDIFICIO DE CAMPANAR ESTABA AISLADA CON LANA DE ROCA Y UNA RESINA PUDO EJERCER DE ACELERANTE.

En resumen, este artículo sobre este incendio de Valencia, quiere resaltar la importancia de abordar los desafíos técnicos y arquitectónicos asociados con la gestión de riesgos ante incendios y la protección contra incendios en edificaciones. La necesidad de implementar medidas preventivas eficaces y revisar las regulaciones relacionadas con los materiales de construcción es fundamental para garantizar la seguridad y protección de los ocupantes de los edificios en el futuro. Por esto es necesario abordar la interacción entre la rehabilitación energética de fachadas y la protección contra incendios, contextualizando la discusión en el trágico incendio de los dos edificios en Valencia.

Se destaca la rápida propagación del fuego por la fachada, recordando eventos similares como el incendio en la Torre Grenfell en Londres, y subraya la importancia de revisar y fortalecer los requisitos de protección contra incendios en los edificios, especialmente en proyectos de rehabilitación.

Tras el incendio de Valencia, se modificaron los requisitos de protección contra incendios de las fachadas de los edificios, considerando los posibles escenarios de incendios y las vías de propagación del fuego por la fachada. Estas modificaciones se recogieron en el Real Decreto 732/2019, que modificó el Código Técnico de la Edificación, con el objetivo de lograr un comportamiento pasivo de la fachada frente a la propagación del incendio, reduciendo al mínimo la velocidad de propagación del fuego y evitando la contribución de materiales combustibles.

Los nuevos requisitos de clase de reacción al fuego se aplican a los sistemas constructivos de fachada y a los sistemas de aislamiento de las cámaras ventiladas. Se establecen clasificaciones basadas en la normativa UNE EN 13501-1“Clasificación en función del comportamiento frente al fuego de los productos de construcción y elementos para la edificación. Clasificación en función de los datos obtenidos en ensayos de reacción al fuego” que define seis clases generales de productos en función de su comportamiento frente al fuego, así como la producción de humo y la caída de gotas o partículas inflamadas:

A1Productos no combustibles que no contribuyen al fuego.
A2Productos no combustibles que no contribuyen de forma significativa al desarrollo del incendio.
BProductos combustibles con contribución muy limitada al fuego.
CProductos combustibles con contribución baja al fuego.
DProductos combustibles con contribución media al fuego.
EProductos combustibles con contribución alta al fuego.
FProductos no ensayados.
UNE EN 13501-1“Clasificación en función del comportamiento frente al fuego de los productos de construcción y elementos para la edificación. Clasificación en función de los datos obtenidos en ensayos de reacción al fuego

Luego dentro de esta clasificación existe una serie de subclasificación que se diferencian la producción de humo y la desintegración en gotas candentes (figura 3):

                La sigla “s” determina la producción de humo:
s1           Producción baja y lenta de humos.
s2           Producción media de humos.
s3           Producción elevada y rápida de humos.
                La letra “d” que establece la producción de gotas o partículas inflamadas:
d1          Sin caída de gotas.
d2          Se producen gotas, pero duran menos de 10 segundos.
d3          Con caída de gotas.
UNE EN 13501-1“Clasificación en función del comportamiento frente al fuego de los productos de construcción y elementos para la edificación. Clasificación en función de los datos obtenidos en ensayos de reacción al fuego

El poliuretano proyectado suele tener una clasificación de reacción al fuego que varía según su composición y el tratamiento que recibe. Generalmente, el poliuretano es un material combustible y puede contribuir significativamente al desarrollo y propagación del incendio. Por lo tanto, a dia de hoy suele tener una clasificación de reacción al fuego de categorías B, C o incluso D, dependiendo de sus propiedades específicas. Por otro lado, la lana de roca es un material inorgánico fabricado a partir de rocas basálticas o similares. Debido a su composición mineral y a la falta de componentes orgánicos combustibles, la lana de roca tiene una clasificación de reacción al fuego mucho mejor que el poliuretano. 

Suele clasificarse como A1 o A2, lo que significa que es no combustible o tiene una contribución insignificante al desarrollo del fuego. Es decir, el poliuretano proyectado tiende a tener una clasificación de reacción al fuego peor que la lana de roca, lo que significa que es más inflamable y contribuye más al avance del incendio, mientras que la lana de roca es mucho menos inflamable y puede ayudar a contener la propagación del fuego.

En cuanto a los sistemas constructivos de fachada SATE, que ahora estan más de moda y los aislamientos en el interior de las cámaras ventiladas, se exige que cumplan con ciertos requisitos en función de la altura del edificio y la posibilidad de acceso a la fachada (figura 3). Se busca evitar la producción de gotas o partículas inflamadas, limitar la producción de humo y, en función de la altura del edificio, utilizar productos no combustibles teniendo en cuenta tanto los posibles escenarios de incendios en fachadas (figura 1), como las vías de propagación del fuego por fachada (figura 2).

Por ello, tras el incendio de Valencia, hacer destacar la importancia de considerar la condición de uso final del sistema constructivo en la clasificación de la fachada SATE, así como la necesidad de sectorizar las cámaras ventiladas con barreras corta-fuego para separar sectores de incendio. Se enfatiza la importancia del control de calidad durante la ejecución de las obras para garantizar el cumplimiento de los requisitos de reacción al fuego. Finalmente, se recomienda que, al igual que en el Reino Unido después del incendio en la Torre Grenfell, se tomen medidas para sustituir los materiales combustibles y sectorizar las fachadas en el parque de edificios con soluciones similares a las afectadas por el incendio de Valencia.

En mi opinión al incendio de Valencia de los dos edificios de viviendas, es importante considerar que la propagación del fuego puede haber sido el resultado de una serie de circunstancias desafortunadas y fallos en el diseño arquitectónico, de esa camara de aire en fachada, que permitieron la rápida expansión de las llamas. Una de las hipótesis que se plantearía es que la fachada ventilada, al carecer de elementos cortafuegos en su cámara (figura 4), pudo haber contribuido significativamente a la rápida propagación del incendio.

Una fachada ventilada, por su diseño, crea una cámara de aire entre el revestimiento exterior y la estructura del edificio. Si esta cámara no cuenta con elementos que actúen como barreras contra el fuego, como cortafuegos, puede comportarse como un conducto de aire que alimenta y potencia el avance del fuego. En el caso de los dos edificios afectados en Valencia, esta ausencia de cortafuegos pudo haber permitido que el fuego se extendiera de manera más eficiente y rápida a lo largo de la fachada. Además, es relevante mencionar que las condiciones meteorológicas, como la presencia de viento, pueden haber exacerbado el efecto chimenea que se produjo en la cámara de la fachada ventilada. El viento, al interactuar con la estructura del edificio y la disposición de la fachada, puede haber generado un efecto de aspiración que aceleró la propagación de las llamas a lo largo de la fachada y hacia el interior del edificio.

José María Carrillo Rodriguez

Es fundamental resaltar que la falta de elementos cortafuegos (figura 4) y el diseño de la fachada ventilada sin considerar adecuadamente la seguridad contra incendios pueden haber sido factores determinantes en la magnitud y la velocidad con que se propagó el fuego en los edificios afectados. Estos eventos ponen de manifiesto la importancia de incorporar medidas de protección contra incendios adecuadas en el diseño y la construcción de edificaciones, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas donde la seguridad de los ocupantes es una prioridad primordial.

CONCLUSIÓN

En conclusión, el artículo sobre lo sucedido en el incendio de Valencia, resalta la necesidad de equilibrar la eficiencia energética con la seguridad contra incendios en la rehabilitación de fachadas. Se enfatiza la importancia de cumplir con los requisitos de protección contra incendios establecidos en la normativa, así como de implementar un riguroso control de calidad durante la ejecución de las obras. La tragedia en Valencia sirve como recordatorio de la importancia de adoptar medidas proactivas para prevenir incidentes similares en el futuro y garantizar la seguridad de los ocupantes y de los edificios.

El análisis técnico y arquitectónico de los dos artículos revela la compleja interacción entre la normativa de protección contra incendios y la necesidad de mejorar la eficiencia energética en los edificios, especialmente en lo que respecta a la rehabilitación de fachadas. Ambos aspectos están estrechamente vinculados, ya que la protección contra incendios debe ser una consideración fundamental en cualquier proyecto arquitectónico y de construcción, incluidas las obras de rehabilitación energética.

En primer lugar resaltar la preocupación de los arquitectos después del trágico incendio de valencia de los edificios del Campanar, donde se evidencia la presencia de miles de edificios con un revestimiento potencialmente peligroso. La falta de documentación adecuada y la complejidad de los registros dificultan enormemente la identificación de los edificios con materiales inflamables, como el poliuretano. Además, se menciona que la burocracia y la falta de digitalización de los registros agravan la situación, lo que dificulta aún más la supervisión y evaluación de los edificios.

Por otro lado, en segundo lugar abordar las modificaciones en los requisitos de protección contra incendios en las fachadas de los edificios, especialmente después del incendio de Valencia. Se destaca la importancia de garantizar un comportamiento pasivo de la fachada frente al fuego, minimizando la contribución de materiales combustibles y reduciendo la velocidad de propagación del incendio. Se describen los cambios introducidos en el Código Técnico de la Edificación (CTE) para mejorar la resistencia al fuego de las fachadas y se detallan los requisitos de clase de reacción al fuego que se exigen a los sistemas constructivos de fachada.

Desde una perspectiva técnica, es crucial comprender cómo estas dos áreas interseccionan y cómo se pueden abordar de manera efectiva. La protección contra incendios implica no solo la prevención de incendios, sino también la mitigación de su propagación y el aseguramiento de la seguridad de los ocupantes y de los bienes. Por lo tanto, es esencial considerar la resistencia al fuego de los materiales utilizados en la rehabilitación de fachadas, así como la configuración del edificio en términos de acceso, salida de emergencia y compartimentación contra incendios.

La introducción de requisitos más estrictos en el CTE, como los relacionados con la clase de reacción al fuego de los materiales y los sistemas constructivos de fachada, es un paso positivo hacia la mejora de la seguridad contra incendios en los edificios. Sin embargo, es importante que estos requisitos se implementen de manera efectiva y que se realicen controles de calidad rigurosos durante el proceso de construcción y rehabilitación.

En el contexto de la rehabilitación energética de fachadas, es fundamental encontrar un equilibrio entre la eficiencia energética y la seguridad contra incendios. La elección de materiales y sistemas constructivos adecuados puede contribuir a mejorar la eficiencia energética del edificio sin comprometer su seguridad. Los sistemas de aislamiento térmico exterior (SATE) y las fachadas ventiladas son opciones comunes en la rehabilitación energética, pero es crucial asegurarse de que cumplan con los requisitos de protección contra incendios establecidos en la normativa.

Además, la supervisión y el control de calidad durante la ejecución de las obras son aspectos clave para garantizar que se cumplan los estándares de seguridad y eficiencia energética. Los profesionales involucrados en el proceso de construcción y rehabilitación deben estar capacitados y actualizados sobre las regulaciones y normativas pertinentes, así como sobre las mejores prácticas en diseño y construcción sostenible.

El trágico incendio de Valencia subraya la importancia de tomar medidas proactivas para mejorar la seguridad contra incendios en los edificios existentes y en los proyectos de construcción futuros. Es fundamental aprender de eventos pasados y tomar medidas para prevenir tragedias similares en el futuro. Esto puede incluir la revisión y actualización periódica de las regulaciones de seguridad contra incendios, así como la promoción de la conciencia y la educación pública sobre el tema.

En resumen, la intersección entre la protección contra incendios y la rehabilitación energética de fachadas presenta desafíos y oportunidades significativas para la industria de la construcción y la arquitectura. Es crucial abordar estos desafíos de manera integral, asegurando que los edificios sean seguros, sostenibles y eficientes desde el punto de vista energético.


FUENTES CONSULTADAS:

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