Los principios de economía y utilidad que rigen el proyecto y la ejecución de la arquitectura industrial y el hecho de omitir o minimizar las preocupaciones formales y semánticas explican el rechazo hacia la arquitectura industrial por la Arquitectura tradicional y del mismo modo explican el escaso interés hacia ella de la historiografía. Esos principios cuestionan en sí mismos los criterios básicos de la estética tradicional y por eso su reconocimiento artístico no podrá producirse hasta que la noción estética tradicional no sea cuestionada radicalmente, lo que será realizado por las vanguardias.

La posible evolución a futuro de la arquitectura industrial parece que será más importante (rápida y relevante) en aspectos tales como las herramientas de diseño (sobre todo en lo que respecta a la visualización dinámica en 3D); materiales de construcción; tecnología de los procesos constructivos (y tanto más cuanto se llegue a tratar de construir complejos industriales fuera del planeta); prefabricación e industrialización y organización y dirección del proyecto. Sin embargo, no se debe despreciar el potencial desarrollo en el futuro de aspectos como métodos de cálculo y dimensionamiento estructural y sus normativas; tipologías estructurales; sistemas constructivos no estructurales; tecnologías y filosofías de fabricación; o respeto al medio ambiente.

Otros aspectos cambiantes del desarrollo futuro de las construcciones industriales son los relativos al propio desarrollo industrial, a la mano de obra para la construcción, a los aspectos energéticos de las plantas industriales, a la estética, al urbanismo industrial y a otros aspectos como la seguridad, la recuperación de construcciones industriales históricas, o la localización y emplazamiento, entre otros.

Estética

La estética tiene relación con la imagen empresarial e influye en las construcciones industriales, y también ha habido una importante evolución en este aspecto.

Históricamente ha habido una influencia de las tendencias estéticas arquitectónicas generales sobre lo industrial, e incluso ha habido alguna influencia de la arquitectura industrial sobre la no industrial. Por otro lado, tanto en el pasado como en el presente ha habido -y hay- fábricas y otras edificaciones relacionadas con ellas (almacenes, laboratorios, centros de investigación y desarrollo, etc.) que poseen valores estéticos unas veces deleznables y otras encomiables. En este sentido, probablemente continuarán influyendo las tendencias generales de la arquitectura, pero la importancia de la estética aumentará en el ámbito industrial como consecuencia de la necesidad de la empresa de tener una adecuada imagen. De todos modos, no cualquier tendencia genérica arquitectónica influirá realmente sobre la arquitectura industrial (así, por ejemplo, y por mucho que el deconstructivismo de Frank Ghery haya llegado a plasmarse en un edificio de una planta industrial, se trata de una anécdota que, además, se refiere a un edificio que no es industrial en realidad -museo de la silla de la empresa Vitra-; este tipo de arquitectura implica graves problemas de ajuste a la funcionalidad del proceso con muy importantes incrementos en los costes de inversión).

Urbanismo industrial

Desde la promiscuidad fábrica-ciudad (Heredia, 1992; Rubio y Zárate, 1995) de la revolución industrial se ha llegado hasta los actuales parques industriales, empresariales, tecnológicos y de ciencia, pasando por el concepto de polígono industrial (figura 23). El futuro en este campo puede incluir, entre otros aspectos:

  • Recuperación de enclaves y polígonos industriales y su adecuación a los estándares actuales urbanísticos y de respeto al medio ambiente.
  • Proliferación de centros de transporte, minipolígonos y parques industriales, tecnológicos, de negocios y mixtos, con cada vez menor saturación del suelo (menos superficie ocupada) y más cantidad de zonas verdes y otras zonas comunes.
  • Cada vez mayor cantidad de servicios en las zonas industriales, y tanto más cuanta mayor extensión tengan las ciudades, por la distancia de casa al trabajo.

Otros posibles aspectos de la evolución a futuro de las construcciones industriales podrían ser:

  • Modulaciones estructurales útiles para cualquier proceso: flexibilidad máxima para el uso de las construcciones, a la vista de los cada vez más reducidos ciclos de vida del producto a fabricar.
  • Evitar una rigidez excesiva (en general en la concepción de la planta y, en particular, en lo estructural o en las instalaciones, entre otros aspectos) propiciada por una adaptación simplista de las necesidades funcionales del proceso junto con un criterio de mínima inversión.
  • Recuperación de construcciones industriales de valor histórico.
  • A largo o muy largo plazo la influencia de la creciente saturación urbana sobre las soluciones para los complejos industriales podrían llevar a:
    – Posibles localizaciones en islas artificiales, en el caso de poblaciones en zonas costeras, en configuraciones similares a la concebida para el aeropuerto de Kansai (Japón).
    – Edificios industriales en altura (cosa que ya existe, para industria ligera y para almacenamiento) o, incluso, gran altura (rascacielos).
    · Incremento de la habitabilidad, confort, aislamiento térmico y acústico y seguridad de las construcciones industriales.

José María Carrillo Rodriguez. Arquitecto CEO en Carrillo Arquitectos | Forma y Espacio.

 

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