2009 Centro de Recursos y Gestión para el Deporte.

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2009 Centro de Recursos y Gestión para el Deporte.

La solución propuesta para el concurso Centro de Gestión y Recursos para el Deporte en Leganés parte esencialmente de la geometría en planta que tiene la parcela y el estudio del movimiento circular que es el que se basa en un eje de giro y radio constante que cuya trayectoria dibuja  un cuarto de circunferencia y en el  perímetro se produce una fuerza que tiende a alejar los objetos del centro de rotación mediante la velocidad tangencial, perpendicular al radio, en su movimiento circular, rompiendo su límite.

Si bien es cierto que siempre la arquitectura se encuentra, o al menos debería encontrarse, vinculada a su entorno, no es menos cierto que, a veces, ciertos entornos se imponen con especial vehemencia convirtiéndose en el factor determinante. En el Centro de Gestión y Recursos para el Deporte encontramos arquitecturas nacidas con juvenil y alegre libertad, que pretenden contagiar al ambiente con su carácter “revolucionario”, en contraste con otras que no pueden renunciar a su adusto signo, y se remangan a zurcir y reparar sin desmayo los rotos de a su alrededor.

 Partiendo de esta premisa impuesta por el dónde, queda por despejar la incógnita del cómo. Hay ocasiones en las que las condiciones geométricas y conceptuales del trazado son de tal claridad que, este tipo de arquitectura encuentra un camino marcado que no puede ni debe salirse. Se generan unos espacios interiores a modo de núcleos de aire y luz que atraviesan el edificio y se organiza el programa entorno a los mismos ofreciendo la total flexibilidad y versatilidad en la organización de espacios, dotando de luz y ventilación al interior del edificio. Por otro lado, existe una variable que introduce un mayor grado de complejidad al problema: el carácter público del suelo libre. No es posible, a nuestro juicio, abordar la solución desde la ya contrastada y repetida hipótesis de: “la calle impone el límite”. La respuesta arquitectónica pasa por configurar unos lugares públicos, dentro como fuera del edificio, que sean creíbles como tales. Se trata de un edificio ensimismado hacia fuera, hacia el asfalto, el tráfico y se abre hacia dentro que es un espacio generado por las mismas leyes de geometría circular que dota de zonas verdes y de estar con colores y texturas comunicado con las instalaciones deportivas de alrededor. De este modo el edificio trata de fundir el exterior con su interior invitando a la naturaleza a entrar en el mismo y dando la sensación de que sus cubiertas han sido invadidas por ella.

 Este “techo viviente” cumple la función de mantener fresco el interior del edificio, es decir, al aumentar considerablemente su masa (cubiertas, jardineras, muros) aumentamos la inercia térmica del edificio (conservamos la temperatura de confort dentro del edificio sin recursos energéticos activos). En verano el interior, la temperatura es fresca pese al calor de la calle, ventilando el edificio por flujos de aire a través de sus patios interiores. En los lucernarios y muros de cristal, existen compuertas y cortinillas controladas con un sistema computarizado se abren y se cierran para mantener la temperatura adecuada dentro del recinto y facilitar el paso de la brisa del exterior. Realmente es una respuesta ecológica que muestra la preocupación por el espacio verde que nos hace mucha falta en algunos lugares.

 

Habilidades

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Publicado el

2 febrero 2009

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