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Edificio de viviendas.
El Balcón de Boadilla

El Balcón de Boadilla es un edificio de 16 viviendas en la urbanización El Encinar, en Boadilla del Monte, proyectado por Carrillo Arquitectos. Supone un salto de escala para el estudio: llevar la experiencia de la vivienda unifamiliar a un edificio residencial colectivo de baja densidad. El proyecto parte de dos bloques adyacentes que se unen en una sola estructura y abrazan un pequeño patio interior. Ese patio funciona como pulmón verde del conjunto y lleva luz natural al interior de los dos bloques. La disposición evita la imagen rígida del bloque de pisos habitual en las urbanizaciones de la zona: el edificio se pliega alrededor del patio y se abre hacia el exterior con terrazas y jardineras. El resultado es un edificio de escala contenida, con vida propia hacia dentro y hacia fuera, que encaja en un entorno de viviendas unifamiliares sin perder su carácter y que ofrece a cada vecino una relación directa con la vegetación, desde su terraza o desde el patio común.

Zona común con piscina del edificio El Balcón de Boadilla
El Balcón de Boadilla, edificio de viviendas en Boadilla del Monte
Terrazas escalonadas de El Balcón de Boadilla al atardecer

Información del Proyecto

Lo que distingue al Balcón de Boadilla es su planta trapezoidal, ligeramente irregular. Esa geometría hace que cada cara del edificio tenga una fachada distinta, con un aspecto que cambia según el punto desde el que se mire. En lugar de una fachada principal y otras secundarias, cada frente responde a su orientación y a sus vistas.

Ciudad: Boadilla del Monte

Cliente: PROMOGONSA

Año de proyecto: 2018

Tipo de proyecto: Viviendas colectivas

Nº de viviendas: 16

S. Construida: 1.422,91 m²

Calificación energética: A

Sistema energético: Aerotermia

Icono: diseño exterior

Diseño exterior

El edificio está en la urbanización El Encinar, en Boadilla del Monte (Madrid). Acoge 16 viviendas repartidas en tres plantas sobre rasante, y ninguna se repite: cada una tiene su propia distribución, condicionada por la forma de la planta. La fachada oeste es la más abierta del edificio. Grandes voladizos forman terrazas amplias, abiertas a la tarde y a las vistas, y unas jardineras de hormigón prefabricado blanco marcan un ritmo contundente a lo largo de todo su desarrollo. Con esa morfología, la vegetación de las jardineras pasa a formar parte de la propia fachada, como si la naturaleza fuera un vecino más del edificio. Es el rasgo que le da un carácter muy singular entre los edificios de viviendas de la zona, que en su mayoría presentan fachadas más cerradas y planas, sin vegetación en altura.

Icono: diseño interior

Diseño interior

Los interiores siguen el mismo criterio que la fachada. Las ventanas se colocaron para que la luz natural entre en abundancia y los espacios resulten luminosos y acogedores a cualquier hora del día. Como las 16 viviendas son distintas, la distribución de cada una se ajustó a su posición dentro de la planta trapezoidal, a sus vistas y a su orientación. Los materiales y acabados se eligieron por su calidad y su durabilidad, con una imagen contemporánea y sobria que no compite con el exterior ni con la vegetación de las terrazas. El objetivo en todas ellas fue el mismo: viviendas cómodas y funcionales, en las que el confort diario está por delante de cualquier efecto decorativo y en las que la terraza prolonga la vida de la casa hacia fuera.

Icono: sostenibilidad

Sostenibilidad

Desde la cara oeste, el edificio recuerda al romanticismo del siglo XIX y a unas ruinas aztecas invadidas por la vegetación. La naturaleza está muy presente en todo el proyecto: hay ajardinamiento en las cubiertas y en las terrazas, y los áticos son viviendas jardín, en las que se vive en contacto directo con la vegetación estando en el último nivel del edificio. A esa presencia verde se suma el sistema de climatización. El edificio usa aerotermia, una energía renovable que aprovecha el calor del aire exterior mediante bombas de calor y reduce el consumo frente a los sistemas convencionales de calderas. La suma de vegetación y aerotermia hace del Balcón de Boadilla un edificio respetuoso con el medio ambiente y agradable de habitar para sus vecinos.

Icono: obra

Obra

La parcela tenía una forma singular y una orografía complicada, con desniveles pronunciados en distancias cortas. El proyecto contaba con esas condiciones desde el principio, y el edificio se adaptó a ellas desde el primer planteamiento. La obra arrancó en junio de 2019. El sistema de dos bloques siameses, que forman un solo edificio abierto alrededor de un pequeño patio interior, permitió encajar el conjunto en la parcela y darle una escala amable. La planta trapezoidal e irregular, que da una fachada distinta a cada lado, se mantuvo en toda la construcción. En obra se cuidaron especialmente los detalles que permiten integrar la vegetación en terrazas y cubiertas, desde las jardineras de hormigón prefabricado blanco de la fachada oeste hasta los áticos jardín. El resultado es un edificio que se apoya en la pendiente de la parcela y que da a cada una de sus 16 viviendas su propia relación con el exterior.

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